Para los mayas los gobernantes al morir renacían como divinidades: especialista.

Servían de “enlace” entre los dioses y los mortales. Lápida de Pakal glorifica el culto funerario.

Recreacion de Palenque en el periódo clásico.

Palenque, Chiapas.

ENRIQUE ROMERO.

Culto funerario de Pakal.Al hacer analogías entre los cultos funerarios actuales de esta zona y los que practicaban los antiguos mayas, el arqueólogo Benito Venegas Durán, investigador de la zona arqueológica de Palenque destacó que la lápida de la famosa tumba de Pakal, en el Templo de las Inscripciones, “glorifica a Pakal como un gobernante que, al morir, renace como una divinidad. Transita por los niveles del universo, sirviendo como enlace vital entre los dioses y sus descendientes terrenales”.

 

 

 

Tras señalar que muchos elementos de los cultos funerarios de los antiguos mayas persisten en nuestras tradiciones de Día de Muertos, como el uso de frutos en los altares a los fieles difuntos, resaltó que “Los antiguos mayas creían que los gobernantes muertos eventualmente renacían, emergiendo del mundo subterráneo como árboles frutales”.El arqueólogo detalló el simbolismo funerario de los mayas.

 

 

 

El especialista detalló que “En su sarcófago, K’inich Janahb’ Pakal mandó esculpir las figuras de sus padres fallecidos: el señor K’an Mo’ Hix y la señora Sak K’uk’, quienes salen de la tierra junto con árboles de nance y cacao. En el lado oeste del sarcófago, están representados otros tres antepasados de K’inich Janahb’ Pakal. El primero es el señor Janahb’ Pakal I, probablemente su abuelo, quien surge de la tierra con un árbol de guayabo. Después se encuentra la señora Yohl Ik’nal, gobernante palencana entre los años 583 a 604 d. C., quien es asociada con un zapote”.

 

 

 

La lápida de Pakal está llena de simbolismos.“Esta galería de antiguos gobernantes palencanos indica que, al morir, los antepasados adoptaban una forma de existencia que les permitía seguir beneficiando a sus descendientes y a la colectividad en su conjunto, ofreciéndoles fuentes perdurables de sustento. Retornaban al ámbito terrenal junto árboles frutales y por esta razón eran seres sagrados que debían ser reverenciados”, explicó Venegas Durán.

 

 

 

Las inscripciones de Palenque, reveló, relatan que el gobernante K’inich Janahb’ Pakal, “entró al camino”, es decir murió, el 28 de agosto de 683 d. C. El cuerpo de Pakal fue depositado en el sarcófago de la cámara funeraria del Templo de las Inscripciones

 

 

 

En la lápida, “Pakal fue representado como el dios K’awiil, patrono del cultivo del maíz y de la agricultura en general. Pakal está reclinado sobre un mascarón del Monstruo Cuatripartita, entidad que representó al plato que contenía las ofrendas para los dioses. Como si renaciera, emerge de las profundidades del mundo subterráneo, saliendo de las fauces de un ser llamado Sak B’aak Naah Chapaat, “Primer Ciempiés de los Huesos Blancos”, el “nahual” del dios K’awiil”, describió.

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