Palenque, cuna de grandes astrónomos en Mesoamérica: Morales Cleveland.

El hijo de Pakal, Kan Balam II, fue un renombrado astrónomo maya. La NASA reconoce sus aportaciones.

Con mediciones astronómicas precisas los mayas orientaron sus edificios.

Con mediciones astronómicas precisas los mayas orientaron sus edificios.

Palenque, Chiapas.

ENRIQUE ROMERO.

Mucho se ha hablado de la importancia de Palenque dentro de la cultura maya. La tumba de Pakal es epítome de lo elaborado de los rituales funerarios que practicaban. La arquitectura de sus palacios y templos es la postal que más vende a Chiapas como destino turístico y los dinteles y estelas son motivo de admiración de propios y extraños, así como los elaborados incensarios que dejaron estos artistas mesoamericanos. Sin embargo, Palenque tuvo para el mundo aportaciones más importantes, aunque menos tangibles, en el terreno de la astronomía, donde hasta la NASA reconoce su importancia y legado.

De acuerdo con el reputado arqueólogo, Alfonso Morales Cleveland, la importancia de Palenque en la astronomía data desde el periodo clásico en el que se desarrolló, pues ésta milenaria ciudad maya fue cuna de uno de los más grandes astrónomos mesoamericanos, Kan Balam II, hijo del mítico rey Pakal, quien gobernó a la muerte de su padre. y a quien le tocó concluir su tumba en el Templo de las Inscripciones.

La famosa tumba de Pakal fue finalizada por su hijo Kan Balam II.

La famosa tumba de Pakal fue finalizada por su hijo Kan Balam II.

La NASA ha desarrollado proyectos científicos en la zona arqueológica, y el interés de la Agencia Espacial Norteamericana por los mayas de Palenque, para el investigador y epigrafista mexicano, “es un reconocimiento a las grandes aportaciones efectuadas a la astronomía por los mayas palencanos, en especial Kan Balam II (Serpiente-Jaguar), hijo del rey Pakal”, cuya tumba en el Templo de las Inscripciones es mundialmente conocida.

Morales Cleveland explicó que Kan Balam II, descubrió varios métodos para medir el movimiento de los astros y poder calcular con miles de años de anticipación su posición exacta, además de ser artífice de las estructuras y grabados más notables de Palenque, entre ellos, la tumba de su padre Pakal. Además, resaltó el conocimiento astronómico de los mayas del periodo clásico y en particular las aportaciones que Palenque realizó en esa materia, las cuales fueron adoptadas por las culturas mesoamericanas de esa época.

Kan Balam II fue un gran matemático precolombino y es por ello que la supercomputadora paralela más poderosa de Latinoamérica, y la número 28 entre los equipos universitarios de cómputo del mundo, la de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en honor al gobernante maya lleva su nombre.

La Nasa ha quedado impresionada por la exactitud de las mediciones astronómicas de los mayas. La especialista Isabel Hawkins, directora del Centro de Educación en Ciencia del Laboratorio de Ciencias Especializadas de la NASA, destacó que la agencia espacial desarrolló un proyecto exclusivo que tiene, entre otros objetivos, difundir la exactitud del conocimiento maya, mucho más avanzado que el de otras culturas propias de su época.

La especialista expresó el profundo interés de la agencia espacial norteamericana en la cultura maya: “Su hegemonía como raza, su visión cosmogónica, sus conocimientos en astronomía al predecir eclipses, el uso del cero en las matemáticas, fue lo que motivó a la NASA a estudiar a los mayas. Los mayas tenían conocimientos astronómicos muy exactos… Como científicos modernos admiramos los conocimientos a los que podían llegar ellos”, puntualizó Hawkins.

La famosa tumba de Pakal fue finalizada por Kan Balam II.

Investigadores de la NASA reconocen a Kan Balam II.

Arqueólogo Alfonso Morales Cleveland.

Arqueólogo Alfonso Morales Cleveland.

Morales Cleveland detalló la importancia de Palenque como cuna de uno de los más grandes arqueólogos de Mesoamérica: “El hijo de Pakal fue artífice de importantes modificaciones que perfeccionaron el sistema secundario del calendario maya y creó un nuevo sistema de medición de la luna, los cuales fueron adoptados por los mayas de otra regiones”. En la cosmovisión de los mayas, el tiempo ocupa un lugar muy destacado. Los sacerdotes derivaban su poder de su capacidad de medir el tiempo y así controlar su fuerza mágica.

El calendario maya mide el año solar de una manera más exacta que el calendario occidental moderno. Incorporaba el conocimiento de los movimientos del sol, los planetas y las estrellas. La complejidad de estos cálculos es asombrosa. Los mayas observaron el sol y la luna con tal precisión que les permitió predecir no sólo el cambio de las estaciones, sino los eclipses, estableciendo así las bases de su calendario.

De igual forma, para hacer los cálculos astronómicos y su calendario, los mayas fueron observadores metódicos y desarrollaron mucho las matemáticas. Su sistema de numeración incorporó el avanzado concepto del cero y la numeración vigesimal. Este gran logro intelectual no existía en la antigüedad clásica y sólo llegó al Occidente en la Edad Media, desde la India, a través de los árabes.

“Sabemos que esas aportaciones salieron de Palenque porque aquí aparecieron primero y se fueron extendiendo a otros lados. Los astrónomos de otros sitios, famosos por sus conocimientos astronómicos, copiaron los sistemas de Kan Balam II porque es una fórmula más eficiente. Lo que creó es una tabla que puede reproducirse actualmente y funciona por un periodo de más de 390 años sin el menor error”, comentó con orgullo Morales Cleveland.

El calendario maya fue perfeccionado por Kan Balam II.

El calendario maya fue perfeccionado por Kan Balam II.

“Una cosa increíble es que los mayas podían calcular el tiempo de una manera más exacta a la que tenía el mundo antes de 1960, cuando el Sputnik ruso salió al espacio y pudo medir lo largo del año con precisión: 365.25 días. Los mayas tenían una diezmilésima de error y nosotros, antes de esa medición, teníamos 2 diezmilésimas. Quiere decir que los mayas tenían un día de error cada 10 mil años y nosotros 2 días de error en el mismo periodo. Y ellos no contaban con computadoras ni viajes al espacio”, remarcó el arqueólogo.

Otro estudio sobre el particular señala que “Hoy día los científicos por medio de satélites, computadoras, calculo de precesión e integración; e intersección óptica láser, han calculado que el año solar es de 365.2422 días, y el ciclo lunar es de 29.54059 días lo que se traduce en que los mayas calcularon la precesión del año solar con 3900 % más exactitud que las culturas europeas y la precesión lunar con 15833 % más exactitud que cualquier otra cultura del mundo”.

Se sabe que varias ciudades dispusieron edificios que fungieron como verdaderos observatorios; en Palenque, el segundo piso de la torre de la estructura conocida como “El Palacio”, es un observatorio astronómico y “un gran reloj de sol que indica la distancia entre el cenit, solsticios y equinoccios”, destacó el especialista quien refirió que a El Palacio lo distingue su torre de cuatro lados, que se encuentra en el patio suroeste, al parecer la única del Clásico en el área maya.

La torre del Palacio, un observatorio astronómico.

La torre del Palacio, un observatorio astronómico.

La Torre es cuadrada, con una columna interior y una escalera de caracol y sus 3 pisos cuentan con un estrato intermedio y un corredor angosto que rodean a la columna central. Las paredes exteriores son rectángulos de mampostería gruesa y sus ventanas están a la altura de los pisos. La torre pudo tener diversos propósitos: observaciones astronómicas, por su orientación hacia los cuatro puntos cardinales; como atalaya o punto de observación y de audición de la ciudad y la llanura; para destacar el Palacio como centro del área ceremonial; o como reloj solar.

El fin específico no se sabe de manera exacta, pero lo cierto es que los mayas buscaban una armonía con el cosmos íntegro y elegían para la construcción de sus palacios la orientación que les permitiera la unión de elementos físicos, culturales y místicos con el fin de vivir en armonía con las fuerzas cósmicas, lo que se ha venido a comprobar mediante la arqueoastronomía: una combinación de arqueología, astronomía y etnología que ha permitido entender la cosmovisión maya, la conexión que mantenían entre el cielo y la tierra, por eso los mayas alineaban sus templos, estelas, palacios y hogares en relación con los astros, para tener una relación más directa con sus dioses.

La notable investigadora y epigrafista, Linda Schele, de quien es discípulo Morales Cleveland, escribió con profunda visión: “Quienes logren entender Palenque podrán comprender cualquier cosa hecha por los mayas”.

En Palenque, como en pocos lugares del mundo, los seres humanos han dejado claro quiénes son, de dónde vienen, hacia dónde van y cuál es su visión del Universo. Y lo hicieron de manera tan contundente, que por sí sola define a toda una civilización.

Kan Balam II, representado en estuco con 6 dedos.

Kan Balam II, representado en estuco con 6 dedos.

Kan Balam II, el “Da Vinci” de los mayas.

Kan Balam II (o Chan Bahlum en lengua Ch’ol) fue quien concluyó de la Tumba de su padre, donde el heredero del trono está representado con seis dedos en las manos y en los pies, deformidad que se le atribuye a este notable astrónomo, arquitecto y gobernante, cuya tumba -aún no descubierta- es el “Santo Grial” de los estudiosos de la cultura maya.

K’inich Kan B’alamm II, a la muerte de Pakal, tomó el bastón de mando a la avanzada e inusual edad de 48 años. Impaciente, después de tan prolongada espera por el poder, de inmediato inició el ambicioso proyecto de tres pirámides en una terraza artificial conocida como el Grupo de las Cruces. Con K’inich Kan B’alamm II la arquitectura y el modelado de estuco de la ciudad alcanzó su inigualado cenit.

El hecho de que un ajaw de cultura leonardina hubiese arribado a una edad madura al trono parece haber sido una bendición para Palenque. Pragmático y abierto a los cambios, K’inich Kan B’alamm afianzó el poder y la riqueza de la ciudad, sin dejar a un lado sus investigaciones astronómicas.

Sin lugar a dudas Pakal ha sabido, desde el descubrimiento de su tumba, mantener para si los reflectores de la fama. Pero las investigaciones revelan que su hijo está resultando una figura aún más interesante, a quien la historia seguramente dará el lugar que merece.

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