Negligencia de autoridades pone en riesgo a la población de varias colonias.

Desde hace meses denunciaron que rastro clandestino contamina y causa enfermedades. No les hacen caso.

Muchos niños con enfermedades de la piel por la contaminacion.

Muchos niños con enfermedades de la piel por la contaminacion.

Palenque, Chiapas.

Enrique Romero.

La negligencia de las autoridades sanitarias y municipales ha permitido que la operación de un rastro clandestino ubicado al poniente de esta ciudad continúe impunemente poniendo en riesgo a la población de 8 colonias y ya haya provocado enfermedades en sus vecinos más cercanos, los cuales desde hace 4 meses ya denunciaron el problema sin que a la fecha les den solución. Los más afectados, como siempre, son los niños.

Así denunciaron ante los medios los vecinos afectados de la colonia Ramón Lara, quienes lamentaron el que las autoridades no actúen, pese a que ellos lo han hecho de sui conocimiento y no obstante que hace mes y medio el problema fue expuesto de manera pública ante los medios locales, pues el problema afecta también a las colonias Santo Domingo, Los Laureles, Los Encinos, Palenque 2000, La Montaña, entre otras.

De madrugada llegan, matan y se van dejando la contaminación.

De madrugada llegan, matan y se van dejando la contaminación.

Recordaron que desde principios este año, los vecinos presentaron un escrito ante a las autoridades de salud para que, de manera urgente, atendieran el grave problema que aqueja no solo a quienes habitan la colonia Ramón Lara, sino las mas de 8 colonias que rodean este lugar, pues las descargas de aguas negras a cielo abierto, con la sangre, el excremento, y viseras de cerdo y pollos,   que la Granja-Rastro “pollos Leo” desecha,  contaminan toda la zona, pero principalmente a los vecinos cercanos por los que circula el pestilente arroyuelo de contaminantes.

El arroyuelo de aguas negras sale del rastro.

El arroyuelo de aguas negras sale del rastro.

Los desechos han generado grave contaminación que ya afectó la salud humana, pues en los vecinos se han registrado brotes de tifoidea, infecciones gastrointestinales, infecciones de la piel y  vías respiratorias, son solo algunos de los muchos padecimientos que aquejan a quienes, por su humilde condición, no cuentan ni para comprar las medicinas que requieren para curarse. A una cuadra del rastro hay un jardín de niños y a la misma distancia se encuentra una cancha que por las tardes acoge a los jóvenes y niños que llegan a jugar pero que tienen que respirar la contaminación que despide ese lugar.

Las autoridades reciben las quejas, pero no actúan.

Las autoridades reciben las quejas, pero no actúan.

Mientras tanto, la autoridad  se ha concretado a firmar de recibido los oficios presentados, sin que hasta la fecha actúen en contra del rastro clandestino que viola el uso de suelo y carece de los permisos y supervisión sanitaria que garantice el que por un lado no contamine a los vecinos y el que por otro que los animales sean sacrificados conforme a las normas sanitarias y estén sanos, pues el consumidor de esa carne es el de esta ciudad.

Sin embargo, al acudir al rastro pareciera que está abandonado, pues no se ven ni animales ni trabajadores, ellos es porque ahora la estrategia es llevar los animales por la madrugada, sacrificarlos rápidamente, llevarse la carne y dejar lavada la instalación, según denunciaron los vecinos, lo cual se puede confirmar simplemente por el arroyo de aguas negras que pasa por sus patios, el cual se genera al interior del rastro y sale como drenaje a cielo abierto, por una de las esquinas posteriores de ese rastro.

De hecho, uno de los vecinos, Manuel García Cruz, cuya casita colinda con la Granja-Rastro, propuso al dueño que compre el tuvo para hacer el drenaje y que él se comprometía a poner la mano de obra, con tal que su esposa y sus 4 hijos pudieran vivir en un ambiente sano. La respuesta que obtuvo fue una simple negativa.

Los hijos de este hombre, todos menores de edad, padecen alguna enfermedad, ya de la piel, respiratoria o gastrointestinal, derivada de la contaminación provocada por el rastro. Sus vecinas, de la casa de al lado, tienen ahora tifoidea, informaron.

“Ya no sabemos a quien acudir” señaló  la esposa de Manuel, quien exhibió al momento la serie de oficios dirigidos desde inicio de año a las autoridades, el último fechado del 6 de abril del presente año y avalado por más de 40 firmas de los afectados. “Estamos desesperados pues nadie nos hace caso: no encontramos la explicación del porqué la autoridades se hacen las que no ven nada”, puntualizaron.

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