Con bailes y rituales autóctonos reciben el equinoccio en las ruinas de Palenque

Cientos de nacionales y extranjeros concurren a celebrar el “año nuevo” mesoamericano y a “cargarse de energía”

Palenque, Chiapas.

Enrique Romero.

Una frondosa ceiba –árbol sagrado de los mayas- con el Templo X al frente, a un costado el llamado “Templo del Conde” y el juego de pelota a las espaldas, fue el espacio sagrado en el que cientos de visitantes a la zona arquelógica de Palenque se reunieron para recibir el equinoccio este domingo con rituales y danzas prehispánicas,  y así celebrar también el inicio del “año nuevo” maya “cargados” de energía y “buena vibra”.

Estimaciones iniciales del INAH calculaban una afluencia de 3 mil visitantes a esta mítica ciudad maya del clásico. Lo cierto es que sin poder precisar números exactos, hubo mucha gente, en su mayoría turismo nacional, pero también un buen segmento de extranjeros. Unos hicieron el recorrido tradicional por las principales estructuras de la zona, como “El Palacio”, “El Templo de las Inscripciones”, “El Templo de la Cruz Foliada”, el de el Sol, pero otros se concentraron frente al templo X donde un grupo denominado “Huitzilopochtli”, integrado por gente que vive en Palenque y varios extranjeros, realizaron el ceremonial prehispánico para recibir el equinoccio.

Danzaron con trajes prehispánicos, confeccionados por ellos mismos, al ritmo del tunkul, los teponachtles y las chirimías, reverberaciones de sonidos precolombinos entre el evocador humo del copal con el que se honra a las deidades primigenias, al sol, al agua, al fuego y -sobre todo- a la tierra, la cual fue nombrada en sus diferente denominaciones, desde la “Pachamama” incaica hasta la Coatlicue mexica.

“La tierra es una y es nuestra madre; ella nos cuida y nosotros tenemos también que cuidarla, porque somos ella y ella es nosotros”, recitaba con fervor una de las “hermanas” que oficiaban la mística ceremonia en la que todas las razas presentes se unieron por un instante y manos de blanca piel se enlazaron con las morenas, las de tonalidad asiática y hasta algunas de raíces africanas; niños, jóvenes, adultos y ancianos, formaron, tomados de las manos, “círculos de energía” que hacían evoluciones frente a la sagrada ceiba, contemplados por otros visitantes más tímidos que observaban desde las escalinatas de los milenarios templos de piedra caliza donde los mayas lograron verdaderas filigranas.

Carlos Ibarra Azcuaga, integrante de “Hitzilopochtli”, indicó: Somos n grupo de danza de Palenque, con 4 años de estar formado y con 8 danzantes, que venimos a dar la bienvenida al año nuevo mexica 12vcaña. Hoy danzamos 6 danzas que representan diferentes historias y son un rezo con los pies, un rezo a la madre tierra y un rezo por el cambio del espíritu y por el cambio de conciencia. Somos ecuménicos, estamos abiertos a todos los credos y razas, estamos unidos en un mismo planeta. Para nosotros no es la entrada a la primavera sino el año nuevo porque hay un nuevo sol conforme nuestros ancestros los mayas. Participamos también en el Festival Raices, organizado por el ayuntamiento.

 

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